viernes, 2 de noviembre de 2018
Dos-de-Noviembre III o La luna y su calavera
Tibia y grande la luna
resplandeciente, en silencio
atraviesa las ventanas
y reparte la fortuna
Puedo sentir ya sus pasos
acercándose fortuitos
titilando, centelleantes
con su luz de aerolito
Oigo claro su descenso
crujir bajo de mi almohada
Fuerte llega su perfume
que de incienso es una nube
Hoy viene a orquestar
de ánimas mil conciertos
pues esta noche es de fiesta
hoy es Día de los Muertos
Esta noche es de flores
de un fragante amarillo
Esta noche es de viento
es de amores, es de amigos
En la casa hay una ofrenda
que los espera ansiosa
con papeles de colores
y comida deliciosa
Hoy la muerte ha de vestirse
de sombrero y con estola
pues quiere unirse al festejo
Hoy no quiere estar sola
Así que santos difuntos
la llevarán de la mano
a visitar los panteones
en que los velan hermanos
Esta noche es posible
saludarla a ella de frente
sin tristeza y sin miedo
celebramos a La Muerte
Tibia y grande la luna
emite un brillo fino
e ilumina así la tumba
que de todos es destino
Mientras nos llega ese día
disfrutemos el momento
para que cuando haya que irse
nos podamos ir contentos.
domingo, 21 de octubre de 2018
Viñeta V: Cambio de estación
La luz del otoño es especial:
Ilumina, pero no deslumbra. Calienta, pero no quema.
Apenas si contrarresta el frescor del día.
Ilumina, pero no deslumbra. Calienta, pero no quema.
Apenas si contrarresta el frescor del día.
La luz del otoño huele a miel:
Es dorada, translúcida, casi líquida.
Y se resbala por entre las manos cuando tratan de tocarla.
Es dorada, translúcida, casi líquida.
Y se resbala por entre las manos cuando tratan de tocarla.
La luz del otoño acaricia, besa, canta como brote cristalino entre las piedras.
Viene despacio, bailando con la brisa
y rodea mis hombros y hace mi cabello a un lado para luego decirme al oído:
y rodea mis hombros y hace mi cabello a un lado para luego decirme al oído:
Terminó el verano… ¡Respira!
viernes, 28 de septiembre de 2018
Volver sin haberse ido
Algunas veces regreso
sin saber de dónde vengo
Pero sí sé que me fui
que no estuve
Sé
que a cierta hora volví
De golpe cae en mis ojos
todo el peso de la luz
cuando
recién los penetra
Como cuando
en las mañanas el sol
sin permiso
entra
O como esas madrugadas
en que
casi de la nada
se enciende dentro una llama
que aviva el calor del alma
Entonces veo mi cara
y fijamente me miro
Allí estoy
siempre en mi sitio
del que no me he movidojueves, 30 de agosto de 2018
Inevitable II o De un cierto pesimismo ocasional
Los cuerpos empiezan a desgastarse
una pierna, un brazo, los dedos
La vista falla:
pareciera que los ojos se cansan de buscar
La voz se calla:
pareciera que la boca se cansa de implorar
Los pasos se hacen inciertos
porque los pies ya no saben el camino
Lo que antes fue arriba ahora está abajo
los nuevos paisajes se han quedado atrás
Y las caras que siempre habían tenido una sonrisa
ahora nos miran mal
Todas esas voces familiares
¿cuándo se callaron?
¿Cómo fue que las dejamos de escuchar?
Todos esos sitios habituales
¿cómo es que cambiaron?
¿Cuándo fue que los dejamos de ubicar?
Somos, éramos, fuimos
Nada puede escapar a su finalviernes, 27 de julio de 2018
Sueños II: Sin salida
Me levanto
apurada, camino
busco una salida
¡Una puerta!
Veo la manija
Voy a girarla
más se evapora
como si fuera de agua
Como este sueño
del que despierto
al darme cuenta
de que aún estoy dentro.
miércoles, 11 de julio de 2018
En casa
Conocer la tierra en que pones los pies, entender el camino por donde te lleva, reconocer a qué huele, a qué sabe, y cómo se siente en la piel
Eso… es estar en casa
viernes, 25 de mayo de 2018
Que siga la cuenta
Nací en el centro
nací
en el ombligo de la luna.
Justo a la mitad de la cadena alimenticia:
No soy de los de hasta arriba
ni soy de los de hasta abajo
Nací en el medio.
Nací el mes cinco de doce
la hija tres de cuatro.
Soy talla promedio
de altura promedio.
Cuando voy a comprar zapatos
siempre hay un número más grande
y uno más pequeño
Pero del mío ya no
porque tengo el pie del mismo tamaño
que la mayoría de la gente.
que la mayoría de la gente.
Ni muy muy
ni tan tan.
Sólo soy yo y soy
sólo lo que tengo que ser:
YO.
Yo, un año más ¿vieja?
un año más ¿sabia?
Un año más…
viva.
Eso sí, viva.
Y también
un año más yo.
Con éste, van 39. Y que siga la cuenta.
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